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Prevención del cáncer de piel y consejo de protección solar

Monografía

Prevención del cáncer de piel y consejo de protección solar

Autor
Dr. Manuel Merino Moína y Grupo PrevInfad / PAPPS
Categoría
Fecha de última actualización:

Han transcurrido más de 5 años desde la última actualización de este documento. Las recomendaciones que contiene han de ser consideradas con precaución, teniendo en cuenta que está pendiente de evaluar su vigencia.

 

INTRODUCCIÓN

Los cánceres que afectan a la piel constituyen el grupo de neoplasias más frecuentes en los humanos y está demostrada su relación etiológica con la exposición a las radiaciones solares1.

En las últimas décadas se aprecia, a nivel mundial, un aumento en la incidencia de los tumores cutáneos y en especial de melanomas en las personas de raza blanca. El incremento se atribuye en parte a los cambios de hábitos relacionados con una mayor exposición solar y al empleo de mecanismos artificiales de bronceado. Esta situación, que también afecta a España, ha llevado al establecimiento de recomendaciones de fotoprotección y a la puesta en marcha de campañas educativas de diversos tipos para modificar la conducta de la población respecto a la exposición al sol.

Por otro lado, se sabe que las radiaciones solares, además de sus conocidas propiedades cancerígenas, también tienen importantes efectos beneficiosos, y que la falta de exposición al sol puede conducir a déficit de vitamina D y sus consecuencias a varios niveles, y a la merma de otros efectos saludables menos estudiados2.

Promover conductas equilibradas entre la exposición excesiva y la deficitaria parece ser el camino a seguir, aunque los hábitos y medios de fotoprotección deberán individualizarse, teniendo en cuenta tanto circunstancias externas, como latitud, clima, altitud, etc., como en especial las de índole personal, como principalmente el tipo de piel y la existencia de antecedentes familiares de cáncer cutáneo.

En este trabajo se abordará la prevención primaria del cáncer de piel y el papel que pueden jugar en ella los profesionales sanitarios de atención primaria que trabajan con niños, adolescentes y sus familias, a la luz de las pruebas disponibles.

 

EFECTOS DE LAS RADIACIONES ULTRAVIOLETA

La vida terrestre depende de la energía radiante procedente del Sol. La radiación ultravioleta es la banda de la radiación electromagnética que comprende longitudes de onda entre los 400 y los 100 nanometros (millonésimas de milímetro) y que abarca desde el final del color violeta de la luz visible hasta el comienzo de los rayos X.

Aproximadamente el 5% de la radiación solar que alcanza a la Tierra corresponde a las radiaciones del rango ultravioleta (UV). La cantidad de radiación UV que llega a un determinado punto de la superficie terrestre depende de varios factores: ángulo con que incidan los rayos (hora del día, latitud y estación del año), composición de la atmósfera que atraviesan (ozono estratosférico, polución atmosférica y vapor de agua en suspensión), presencia de superficies reflectantes (nieve, arena, pavimento, acumulaciones de agua, etc.) y altitud.

El índice UV (IUV) es un número que indica, de forma simple, la cantidad de radiación ultravioleta a la que están expuestas las personas en la superficie terrestre, alcanzando valores de hasta 20 en las proximidades del ecuador y no más de 5 en los países del norte del planeta (tabla 1). Se utiliza para hacer pronósticos de intensidad de esta radiación y servir de referencia para optar por las medidas de fotoprotección más convenientes.

Tabla 1.- Categorías y colores de referencia en función del índice UV

Tipo

Rango de IUV

Color

Bajo

0 a 2

Verde

Moderado

3 a 5

Amarillo

Alto

6 a 7

Naranja

Muy alto

8 a 10

Rojo

Extremo

≥ 11

Púrpura

Fuente: Global solar UV index. Organización Mundial de la Salud, 2002. Tomado de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/who271/en/ (consultado el 28 de noviembre de 2009)

La utilización del IUV está recomendada como medio para concienciar a la población sobre los efectos negativos que tienen los rayos solares UV en la salud y para alertar sobre la necesidad de protegerse de la radiación excesiva. El IUV es creciente a medida que nos acercamos al ecuador y su magnitud viene determinada también lógicamente por la estación del año, la altitud y por factores atmosféricos (nubosidad, contaminación). Actualmente es habitual su publicación dentro de las predicciones meteorológicas de los medios de comunicación. En España, en los días despejados de junio, al mediodía, se alcanzan valores de IUV entre 9 y 11, según la latitud.

Está claramente demostrado que la luz solar y la radiación ultravioleta de amplio espectro (incluyen UVA, UVB y UVC), incluida la procedente de lámparas y camas solares, son agentes cancerígenos para los humanos y por esa razón están incluidas en el grupo 1 de la clasificación de carcinógenos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (de siglas IARC en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (tabla 2). De otra parte, se infiere a través de la experimentación animal y con células humanas in vitro que, por separado, tanto los UVA, como los UVB y los UVC resultan todos carcinógenos (tabla 3)1,3.

Tabla 2.- Tipos de radiación incluidas en el Grupo 1 de cancerígenos IARC (agentes carcinógenos para los humanos)

- Radiaciones ionizantes

· Emisores de partículas alfa

· Emisores de partículas beta

· Rayos X y gamma.

· Radiación de neutrones

- Radiación solar

- Radiación ultravioleta (longitudes de onda de 400-100 nm, abarcando UVA, UVB y UVC)

De forma natural, dentro de la banda UV, son los UVA los que llegan en mayor cantidad a la superficie del planeta (95%) y en segundo lugar y a gran distancia los UVB (5%). Los rayos UVC no alcanzan la corteza terrestre, pues dada su corta longitud de onda son absorbidos por el ozono, el oxígeno molecular y el vapor de agua de las capas altas de la atmósfera.

Los efectos biológicos nocivos de los rayos UVA provienen de un mecanismo indirecto, al transferir su energía a radicales oxidantes (peróxido, hidroxilo y anión superóxido). Sin embargo, los UVB son absorbidos directamente por el ADN, provocando modificaciones de sus bases (mutaciones). Si los ordenáramos según su potencial genotóxico directo, los más potentes serían los C, seguidos de los B y finalmente los A, estos últimos a bastante distancia. Durante un tiempo se consideró a los UVB como la única causa del cáncer de piel, pero en los últimos años se ha descubierto la importancia en este aspecto de los UVA como generadores de moléculas activas con capacidad mutagénica4.

El papel cancerígeno de la radiación ultravioleta es muy evidente, de forma que hay una relación estrecha entre la mutación del gen supresor de tumores p53 y las radiaciones UV, haciendo que su presencia se considere como la “firma” de su actividad cancerígena5. Más del 90% de los carcinomas de células escamosas contienen mutaciones de este gen, y asimismo estas mutaciones se encuentran en el 74% de las muestras de piel humana normal expuesta al sol y tan solo en el 5% de las de la piel no expuesta6.

Hay estudios que demuestran que los fotoproductos del ADN inducidos por la radiación ultravioleta provocan la liberación de citoquinas que favorecen la aparición y desarrollo de tumores, la inmunosupresión y la inducción de virus latentes7. El efecto inmunosupresor de las radiaciones UV, especialmente las UVA, también ha podido ser demostrado en animales en cuanto a la disminución de la respuesta inmunológica a las infecciones y a las vacunas8,9.

También es bien conocida la relación entre el envejecimiento de la piel, diferentes enfermedades oculares y especialmente las cataratas, y las radiaciones solares10,11.

No obstante, las radiaciones UV también producen efectos beneficiosos para el hombre y resultan útiles para la industria y la investigación. Algunos de estos efectos y usos son los siguientes:

- Formación en la piel de vitamina D a partir de su provitamina.

- Tratamiento de la psoriasis y otras enfermedades dermatológicas.

- Astronomía ultravioleta.

- Fotopolimerización industrial.

- Esterilización de materiales (generalmente UVC).

Tabla 3.- Características de los diferentes tipos de radiaciones ultravioleta

 Propiedad

 

UVA

UVB

UVC

400-315 nm

315-280 nm

280-100 nm

Penetran hasta la superficie terrestre

+++

+

-

Varían su intensidad con la latitud, hora, estación del año, altitud y nubosidad

+

+++

-

Atraviesan el vidrio de las ventanas

++

-

-

Penetran profundamente en la piel

++

-

-

Inducen quemaduras solares

+

+++

+++

Inducen pigmentación

++

+++

-

Inducen engrosamiento de la epidermis

+

+++

-

Favorecen el envejecimiento cutáneo

+++

+

-

Estimulan la síntesis de vitamina D

-

+++

-

Se relacionan con las cataratas

+

+++

-

Tienen poder carcinógeno

+/++

+++

+++

Modificado de: de Vries E, Coebergh JW. Cutaneous malignant melanoma in Europe. Eur J Cancer. 2004 ; 40: 2355-2366.

 

LA VITAMINA D Y LA RADIACIÓN UV

La vitamina D, junto con la calcitonina y la PTH, regulan el metabolismo del calcio y el fósforo. Tiene por lo tanto un papel decisivo en la salud ósea, muscular y dental, pero también se ha demostrado su importancia a otros muchos niveles, de forma que su falta conduce no solo al raquitismo en el déficit infantil, que podría considerarse la punta del iceberg de la carencia grave de esta vitamina, sino que, por sus importantes implicaciones en la regulación del crecimiento celular, su ausencia relativa se asocia a la aparición de diversas enfermedades como la diabetes, patología cardiovascular y varios tipos de cánceres12,13.

Es una sustancia liposoluble y por lo tanto se almacena en el organismo, lo que permite el mantenimiento de unos niveles adecuados durante más de un mes, sin recibir nuevos aportes.

La fuente primordial de vitamina D en el hombre son las radiaciones UVB, que activan el paso de provitamina a vitamina D3 en la piel. Cuanto más perpendiculares son los rayos solares respecto a la superficie terrestre, menos filtro atmosférico se encuentran (principalmente el ozono estratosférico y el vapor de agua) y más cantidad de rayos UVB alcanza la piel, por lo que cuanto menor sea la latitud, mayor la altitud y especialmente en las horas del día en las que está el sol más alto mayor cantidad de radiación se recibirá. La radiación requerida para la producción de vitamina D presenta un umbral que no se alcanza en invierno en nuestro hemisferio en latitudes superiores a 42º norte14. Y aunque algunos alimentos contienen esta vitamina (productos lácteos, pescado azul y huevos, principalmente, además de los alimentos enriquecidos artificialmente), se estima que, de forma natural, siguiendo la dieta habitual occidental solo obtenemos a través de los nutrientes el 10% de las necesidades diarias de esta sustancia2.

La cantidad de radiación UV requerida para conseguir unos niveles adecuados de vitamina D depende de la intensidad de la radiación UVB, ya comentada, de la extensión de superficie cutánea expuesta y del grado de pigmentación de la piel. Con la dosis de radiación UV de 1 MED o dosis eritematógena mínima, que depende del tipo de piel, pero que en individuos de razas europeas oscila entre 200 y 500 julios/m2, aplicada al cuerpo desnudo, se liberan 10.000-20.000 UI de vitamina D3 en el organismo en las siguientes 24 horas. Esto equivale a la exposición corporal total de un adulto de piel clara en verano, a lo largo de 10-15 minutos durante las horas centrales del día. Pues bien, si durante ese tiempo se expusieran solo los brazos, manos y cara, alcanzaría para liberar 1.000 unidades de la vitamina y por tanto estarían cubiertas las necesidades diarias15,16.

En las últimas décadas se detecta un resurgimiento del “raquitismo bioquímico” e incluso de algunos casos de raquitismo carencial clínico que podría verse favorecido por la creciente “fotofobia solar” provocada por las campañas de prevención del cáncer de piel que promueven la casi supresión, en la práctica, de la exposición directa al sol de los niños17. Además, el sol produce otros innegables efectos beneficiosos que no están mediados por la vitamina D y en los que la fotoprotección extrema podría interferir18,19.

En esta tesitura, las nuevas recomendaciones de fotoprotección incluyen y destacan la importancia de la vitamina D y la conveniencia de seguimiento e incluso intervención en los niños con mayor riesgo de padecer el déficit de esta vitamina en nuestro medio, como es el caso de los niños de piel oscura o negra, los institucionalizados o encamados, y los lactantes amamantados por madres deficientes en vitamina D20-23.

Por otro lado, la nueva búsqueda de la exposición al sol y la relajación de las recomendaciones sobre fotoprotección hacen temer a algunos autores que puedan conducir a la desprotección frente a las peligrosas radiaciones UV y que como consecuencia provoquen un repunte de los cánceres cutáneos y otras enfermedades relacionadas24,25.

Claramente lo acertado será alcanzar un punto de equilibrio que permita proteger de la sobreexposición nociva a los rayos solares sin a su vez privarnos de sus muchos efectos beneficiosos, teniendo en cuenta los múltiples factores que intervienen, tanto ambientales (climáticos, geográficos y socio culturales) como genéticos (raza y carga hereditaria).

 

INCIDENCIA DE LOS TUMORES DE PIEL

Los tumores de la piel son los más frecuentes de todos los cánceres26 y se suelen dividir en dos tipos: los melanomas y los llamados tumores no melanomatosos, constituidos éstos por los carcinomas espinocelulares y los basocelulares. El segundo tipo de neoplasias es diez veces más frecuente que los melanomas y de relativamente baja malignidad, pero si no son detectadas en estadios iniciales pueden dan lugar, tras el tratamiento, a cicatrices y deformaciones de gran repercusión estética y psicológica. El melanoma, por el contrario, es uno de los cánceres con mayor mortalidad relativa debida a su elevada propensión a metastatizar precozmente y además afecta a población relativamente joven, lo que le convierte en uno de los tumores malignos más importantes en cuanto a número de años potenciales de vida perdidos por cada muerte27.

En la década de los 70 surgió la primera alarma en relación al aumento del número de casos de melanoma y de mortalidad debida a esta causa en población de origen europeo. Los estudios mostraron incrementos anuales de entre 3% y 7%, lo que suponía que se estarían duplicando el número de casos cada 10 ó 20 años28,29. Del mismo modo, en EE. UU. durante los últimos 30 años, el aumento en la tasa de incidencia anual de melanomas invasivos se ha triplicado, pasando la tasa de incidencia anual ajustada a edad por 100.000 habitantes de 7,89 en 1975 en un crecimiento constante a 21,14 en 200630,31. Además este aumento, que afectaba a ambos sexos, se debía fundamentalmente a melanomas localizados en el tronco en el caso de los varones, y en brazos y piernas en las mujeres, y no a las regiones del cuerpo más expuestas de forma continuada al sol, como la cabeza y el cuello32-35.

A nivel mundial, este aumento en los diagnósticos se ha producido especialmente, por un lado, en los países con elevado número de horas de sol anuales y predominio de razas de piel clara, como ciertas áreas del continente norteamericano, Nueva Zelanda y Australia, y por otro en poblaciones, como la norte y centroeuropea, que desde el siglo pasado y de forma creciente acude en sus vacaciones a las playas de países más soleados, como los mediterráneos y tropicales. En cualquier caso, esta situación epidemiológica es compartida, en mayor o menor grado, por todas las regiones del mundo desarrollado, si bien se entiende que este aumento en la incidencia también es debido en parte al diagnóstico más precoz de estas enfermedades36.

El melanoma ocupa el 17.º lugar en frecuencia respecto a todos los cánceres en los varones europeos y el 8.º en las mujeres37,38. España, junto con Portugal y otros países ribereños del mediterráneo como Italia y Grecia, es comparativamente uno de los países de Europa con menor incidencia de melanoma (figura 1), con una tasa ajustada por 100.000 habitantes, en 1998, de 5,85 para varones y 7,50 para mujeres, en comparación por ejemplo con Suecia, donde fue de 16,08 y 15,00 respectivamente39. Sin embargo, hay datos que muestran claramente que esta incidencia, al igual que en otras zonas del mundo con predominio de población de raza blanca, está aumentando en nuestro país y además también la mortalidad atribuible a esta causa40-42.

Figura 1.- Incidencia de melanoma en Europa.

Las causas que se esgrimen para explicar este incremento de casos de cáncer cutáneo son las siguientes:

- Cambios de estilo de vida de la población y creciente exposición al sol. A comienzos del siglo XX prácticamente nadie tomaba el sol en la playas, el veraneo y el ocio en espacios abiertos era un privilegio de los sectores de población con mayor nivel de riqueza. El aspecto bronceado de la piel se convirtió en un símbolo de estatus económico alto. También por estos tiempos se empezaron a recomendar los baños de sol para la cura de ciertas enfermedades como la tuberculosis y el raquitismo. Con el paso de los años y la bonanza económica de los países occidentales, se generalizó el ocio en espacios abiertos, el veraneo y fueron proliferando los viajes a países soleados. Las modas trajeron otros tipos de trajes de baño que dejaban más piel expuesta al sol y se abandonó el hábito de cubrirse la cabeza con gorros y sombreros de ala ancha. Aparecieron las lociones solares, inicialmente con el fin de permanecer más tiempo al sol y finalmente, en la década de los 60, se extendió el empleo de las lámparas solares para la obtención del bronceado en los meses invernales. 

- Disminución de la capa de ozono. El progresivo adelgazamiento detectado de la capa de ozono, atribuido al menos en parte a las emisiones de compuestos clorofluorocarbonados (CFC) de origen humano y otros gases de origen industrial, supone un debilitamiento del escudo atmosférico que protege a la superficie terrestre de las radiaciones UV. Se estima que esta circunstancia, de mantenerse, puede provocar un importante aumento del número de casos de cáncer en la segunda mitad de este siglo.

- Hay autores que estiman que el aumento de la incidencia en parte no es “real” y está sobredimensionado por el aumento de la detección precoz debido a la sensibilización de la población y también el etiquetado a veces erróneo de lesiones que, de no haberse extirpado, no hubieran evolucionado en muchos casos a la diseminación43.

 

FACTORES DE RIESGO

FACTORES ENDÓGENOS

 - Tipo de piel. Las personas de piel clara, con pecas, de pelo rubio o pelirrojo y que sufren quemaduras solares con facilidad, están genéticamente predispuestas a padecer tumores cutáneos por su menor capacidad para desarrollar el bronceado protector de la piel44. (Tabla 4)

Tabla 4.- Tipos de piel en función de su fotosensibilidad (fototipos).

Fototipo

Tipo de piel

Reacción solar

I

Piel muy clara. Ojos azules. Pecas. Casi albinos.

Eritema intenso. Se queman casi siempre. No se broncean.

II

Piel clara. Ojos azules o claros. Pelo rubio o pelirrojo.

Reacción eritematosa. Propensión a las quemaduras. Consiguen un bronceado mínimo

III

Piel blanca (caucasiana). Ojos y pelo castaño.

Eritema moderado. Pigmentación suave y gradual.

IV

Piel mediterránea. Pelo y ojos oscuros.

Ligero eritema. Rara vez se queman. Pigmentación fácil.

V

Morena. Tipo India, Sudamérica, gitanos.

Eritema imperceptible. Pigmentación fácil e intensa.

VI

Piel negra.

No hay eritema. Nunca se queman.

 - Predisposición familiar. El antecedente familiar directo de melanoma o de nevus displásico es determinante en la probabilidad de padecer un melanoma. También la propensión al desarrollo de numerosos nevus y lunares, ciertas enfermedades cutáneas hereditarias como la xerodermia pigmentosa o el síndrome del nevus displásico familiar provocan un gran aumento del riesgo de tumores cutáneos, especialmente melanomas, comparados con la población general45.

- Inmunosupresión. Los estados patológicos que provocan inmunosupresión, tanto de causa congénita como adquirida, facilitan la aparición de neoplasias de la piel.

FACTORES EXÓGENOS

- Radiaciones solares. Como ya se comentó, la exposición a los rayos UV es el factor externo de riesgo más importante para el desarrollo de los tumores cutáneos; en el caso del melanoma se estima que en Europa entre el 54% y el 80% de estos tumores son debidos a la exposición a la radiación ultravioleta46, aunque también está muy demostrada su relación con los tumores no melanomatosos47. Especialmente resulta dañina la exposición solar excesiva en los primeros años de la vida y las quemaduras solares en la infancia48-50. Según sus padres o cuidadores, en EE. UU. el 72% de los adolescentes de raza blanca de entre 11 y 18 años sufrieron al menos una quemadura solar en el año previo51 y el 43% de los niños menores de 11 años de edad52.

La exposición acumulativa (crónica) a la radicación UV está más relacionada con el carcinoma espinocelular y la intensa e intermitente con el basocelular y el melanoma. En éste último caso también tiene características de presentación diferentes según el patrón de exposición al sol. (Tabla 5)

 Tabla 5.- Asociaciones entre patrones de exposición y características del melanoma. 

Características del huésped y del tumor

 

 

Grado del riesgo relativo relacionado

Exposición intermitente

Exposición crónica

Edad al diagnóstico

Joven

+++

+

 

Anciano

+

+++

Histología

Extensión superficial

+++

+

 

Nodular

++

+

 

Léntigo maligno

+

+++

Localización

Cabeza y cuello

+

+++

 

Tronco

+++

+

 

Extremidades

+++

+

Fuente: de Vries E, Coebergh JW. Cutaneous malignant melanoma in Europe. Eur J Cancer 2004. 40:2355-2366.

- Radiaciones UV de fuentes artificiales.- La asociación entre el uso de lámparas solares emisoras de rayos UVA y UVB, cuyo uso se ha extendido entre población joven, fundamentalmente de sexo femenino, ya está claramente confirmada, y en un reciente metanálisis se concluye que el riesgo de melanoma cutáneo aumenta un 75% cuando el uso de dispositivos de bronceado artificial comienza antes de los 30 años de edad. La OMS ha incluido en 2009 estos aparatos entre los emisores de radiaciones cancerígenas para los humanos, pues ya hay datos suficientes como para suponer esta relación causal1,53-55.

- Otros cancerígenos.- Es conocido también el efecto carcinógeno sobre la piel de determinadas sustancias químicas como el alquitrán y otras contenidas en productos cosméticos como algunas utilizadas en el tratamiento de las uñas, polvos para colorear las mejillas, determinados crecepelos, etc.

Los factores de riesgo de cáncer cutáneo más importantes se muestran resumidos en la tabla 6.

Tabla 6.- Factores de riesgo de cáncer cutáneo.

Piel clara, con pelo generalmente rubio o pelirrojo.

Antecedente familiar o personal de cáncer cutáneo.

Historia de exposición frecuente al sol y quemaduras solares en la infancia.

Nevus atípicos o lunares en gran número.

Pecas (como indicador de fotosensibilidad).

 

MEDIDAS DE FOTOPROTECCIÓN

La evitación de la exposición solar directa excesiva, evitando la exposición prolongada en las horas del día en las que la cantidad de radiación es mayor, buscando la sombra siempre que sea posible y utilizando ropa y complementos que cubran la piel (mangas largas, sombreros con algo de ala, gafas de sol, etc.), es la más importante actividad preventiva del cáncer cutáneo.

Las cremas solares pueden ser un buen instrumento de protección contra los rayos UV, pero por sí solas no garantizan la prevención del cáncer de piel si su uso no va ligado a una disminución en la exposición solar56. De hecho, las cremas surgieron en el mercado para permitir estancias más prolongadas al sol y empleadas para este fin no tendrían utilidad en la profilaxis de los tumores cutáneos. Deben ser, por tanto, consideradas tan solo como un factor adyuvante de la fotoprotección.

La potencia de filtro de una crema se mide por medio del factor de protección solar (FPS) que posee, y que traduce la capacidad del producto para retrasar el eritema solar, efecto provocado por los rayos UVB, no valora por tanto radiación UVA. Se expresa por un número que indica cuál es el múltiplo de tiempo al que se tiene que exponer la piel protegida, para conseguir el mismo efecto eritematoso que se obtendría si no se hubiese aplicado ninguna protección. Es decir, si en una determinada piel el eritema aparece tras 20 minutos de exposición al sol, la misma piel después de la aplicación de una crema solar con FPS 6 se volvería eritematosa pasados 120 minutos. No obstante, el FPS no tiene una relación lineal con la protección que proporciona, sino logarítmica, de forma que en los números altos los aumentos de FPS no se traducen en incrementos proporcionales de fotoprotección.

Está demostrado que el uso de cremas solares reduce el efecto inmunosupresor provocado por la radiación UV, medido éste como la capacidad para inhibir la hipersensibilidad cutánea de contacto (tipo IV). El factor de inmunoprotección de la crema no está relacionado directamente con el factor de protección solar (evitación del eritema) sino con su mayor o menor capacidad para bloquear el paso de los rayos UVA57-59. Por otro lado, el empleo en “condiciones normales” de cremas de protección solar no parece conducir a una disminución significativa de la producción de vitamina D en la piel60-62, si bien la creciente tendencia a la vida en espacios interiores no soleados, sumada a la utilización de ropas que cubran toda la piel y el empleo además de fotoprotección exhaustiva pueden conjuntamente dar lugar a una producción dérmica insuficiente de vitamina D17.

Se admite que para una fotoprotección adecuada es preciso utilizar una crema con FPS 15 o superior, aunque el factor idóneo dependerá en cada caso tanto de las características de la piel como del tiempo de exposición previsto y de otros factores ambientales ya descritos. Existen varios métodos de evaluación del FPS de las cremas solares; en nuestro ámbito el más extendido es de la asociación europea de fabricantes de cosméticos y perfumería (www.colipa.eu), que en 2009 ha publicado un método estandarizado de medición in vitro de la protección frente a la radiación ultravioleta A en las cremas solares (FP-UVA)63 y que la Comisión Europea en su documento 2006/247/EC recomienda que suponga ⅓ del FPS.

Desde el punto de vista de su composición, los filtros solares pueden ser de tres tipos, aunque muchos preparados tienen componentes mixtos:

- Filtros químicos.- Actúan absorbiendo los fotones de energía UV y transformándolos en radiaciones de diferente longitud de onda. Los más habituales son los derivados del PABA, salicilatos, cinamatos, benzofenonas, bencimidazoles, antralinatos, derivados terpénicos, etc.

- Filtros físicos.- Su efecto protector se debe a que crean una barrera física que evita la penetración en la piel de los rayos solares, comportándose como diminutos espejos que reflejan las radiaciones. Son más densos y visibles a simple vista sobre la piel que los filtros químicos, aunque están en fase de perfeccionamiento. Entre los más usados están el óxido de zinc, el dióxido de titanio, el carbonato cálcico (mica) y los compuestos de magnesio.

- Filtros biológicos.- Consisten en compuestos antioxidantes, como las vitaminas A y especialmente la E, que pretenden evitar la formación de radicales libres y el daño inmunológico local que provocan los rayos UV.

Se aconseja que las cremas solares sean resistentes o impermeables al agua (normalmente, se usan en playas y piscinas) y que ofrezcan un espectro amplio, protegiendo la piel frente a los rayos UVA y UVB. Deben aplicarse con anterioridad a la exposición al sol y cada dos o cuatro horas, según la hora del día, intensidad del sol, tipo de piel, número de baños de agua y teniendo en cuenta la presencia de superficies reflectantes, como agua, arena o nieve.

 

INTERVENCIONES PREVENTIVAS

La Organización Mundial de la Salud, en colaboración con el Programa Medioambiental de las Naciones Unidas, la Organización Meteorológica Mundial, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiaciones No-ionizantes, promociona las actividades de prevención contra la radiación UV excesiva por medio del Programa INTERSUN64 que busca proporcionar información sobre el impacto en la salud y el medio ambiente de las radiaciones UV, animar a los países a tomar medidas para reducir los riesgos para la salud inducidos por las radiaciones UV y proporcionar orientaciones a las autoridades nacionales y otras organizaciones sobre programas efectivos de prevención solar.

Desde la década de los 80 han proliferado las intervenciones comunitarias que buscan la prevención primaria de las neoplasias cutáneas por medio de la reducción de la exposición solar. Las intervenciones llevadas hasta el momento a la práctica son de una gran variedad en cuanto a objetivos intermedios (tabla 7), población diana, medios de difusión empleados, intensidad, duración y características geográficas o ambientales (guarderías, escuela primaria, escuela secundaria, áreas de recreo y turismo al aire libre, profesionales que trabajan a la intemperie, y ámbito sanitario).

Tabla 7.- Objetivos posibles de las intervenciones que busquen disminuir la incidencia de cáncer de piel mediante la disminución de la exposición a las radiaciones UV.

1. Aumentar los conocimientos

- Efectos de las radiaciones UV

- Cáncer de piel

- Protección UV

2. Cambiar las actitudes

- Exposición UV (horas centrales del día)

- Bronceado

3. Cambiar el comportamiento

- Aumentar la protección UV (ropa, sombra y crema solar)

- Limitar la exposición UV (horas centrales)

4. Disminuir la incidencia de quemaduras solares

Son de destacar las campañas multicomponente como la del estado de Victoria, en Australia, iniciada en 1988 y que pretende un cambio en el estilo de vida de los victorianos respecto a la exposición solar y aumentar la detección precoz de estos tumores. Este programa preventivo frente al cáncer de piel, conocido como SunSmart65 elaborado por el Cancer Council of Victoria, ha sido designado en 2004 como el Centro Colaborador para la Promoción de la Protección Solar de la Organización Mundial de la Salud. La campaña abarca iniciativas a varios niveles, incluyendo medios de comunicación de masas, asociaciones deportivas, planes escolares, actuaciones en guarderías y lugares de trabajo. Asimismo contiene un importante apartado de investigación y evaluación. Tras más de 20 años de implantación, ya han obtenido resultados en cuanto a cambios de comportamiento y freno al aumento de diagnósticos de cáncer cutáneo, especialmente entre la población más joven66.

En relación a los estudios realizados en ambiente sanitario, la estadounidense Task Force on Community Preventive Services encuentra 11 trabajos67-77 relacionados en sentido amplio con establecimientos o personal sanitario en su reciente evaluación de las intervenciones para prevenir el riesgo de cáncer de piel mediante la reducción de la exposición a los rayos UV78. Ninguno de los trabajos demuestra con claridad la efectividad de los consejos preventivos en los cambios de comportamiento en la exposición al sol y tan sólo algunos indican cambios en los conocimientos. Además, sólo unos pocos estudios muestran una calidad suficiente y en todos los casos la población estudiada y el seguimiento son escasos. Además, en ninguno de estos trabajos se aborda como intervención la recomendación sobre prevención solar efectuada desde las consultas de Atención Primaria, dirigida a padres, niños y adolescentes.

Por el momento tan solo se ha demostrado experimentalmente un aumento de la evitación solar y de otras conductas de protección frente a la radiación UV en dos tipos de intervenciones: las realizadas en escuelas primarias infantiles79-86, aunque en un estudio se obtuvieron también diferencias respecto a prevención de quemaduras87, y los programas de fotoprotección dirigidos a adultos, llevados a cabo en lugares de esparcimiento al aire libre e instalaciones turísticas88-94.

No obstante es necesario tener en cuenta que las recomendaciones sobre fotoprotección deben entenderse en una base comunitaria más que individual, de tal forma que pequeños cambios en los hábitos de grandes poblaciones tendrán una importante repercusión real en términos de salud pública, y este tipo de cambios en los comportamientos y sus efectos son difícilmente observables en estudios reducidos.

El personal sanitario y particularmente los pediatras, tanto desde la consulta, como participando en programas escolares y comunitarios pueden colaborar para mejorar el conocimiento entre los padres y sus hijos de los peligros de la exposición solar excesiva como causa de cáncer de piel y dar normas para practicar una fotoprotección adecuada en cada caso.

 

RECOMENDACIONES DE GRUPOS DE EXPERTOS

 Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer95

En 2001, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organización independiente patrocinada por la Organización Mundial de la Salud, convocó un grupo de trabajo para que estableciera normas sobre el empleo de las cremas solares. El grupo finalmente hizo las siguientes recomendaciones con carácter general:

- Proteger la piel de los efectos nocivos provocados por el sol mediante el uso de ropa ajustada que cubra adecuadamente los brazos, el tronco y las piernas, y un sombrero que proporcione una sombra adecuada a toda la cabeza.

- Evitar el empleo de cremas solares como primero y único recurso de protección contra el sol para aumentar así el tiempo de exposición solar.

- En el caso de los residentes en áreas de alta radiación UV que trabajen al aire libre o en negocios de esparcimiento al aire libre, utilizar a diario cremas solares de factor de protección elevado (mayor o igual a 15) en la piel expuesta.

- Tener especial atención en la protección solar adecuada de los niños. La dos primeras recomendaciones (protección de la piel contra el daño producido por el sol y evitar la confianza en la crema solar como principal y único agente de protección solar) expuestas más arriba, son más importantes durante la infancia que en cualquier otra etapa de la vida y deben ser aplicadas rigurosamente por los padres y el personal encargado de la educación de los niños.

Canadian Task Force96

No se encuentran pruebas ni a favor ni en contra de que el personal sanitario realice cribado rutinario de cáncer de piel en la población general (recomendación C); sin embargo, en el caso de individuos con riesgo aumentado (Síndrome familiar de lunares atípicos y melanoma, o un familiar de primer grado afecto de melanoma maligno) sería prudente la monitorización sistemática a través del examen físico, aunque el dermatólogo sería el profesional más apropiado para realizarla. Actualmente la evidencia es insuficiente, ni a favor ni en contra, para recomendar a los pacientes la práctica periódica del autoexamen de la piel (recomendación C). El personal sanitario debe advertir a los pacientes con exposición solar excesiva o alto riesgo de padecer cáncer de piel de proteger su piel de los rayos solares (recomendación B). Las personas con una historia previa de queratosis solar que no puedan evitar la exposición al sol deben usar cremas protectoras que bloqueen tanto la radiación UVA como la UVB (recomendación B), aunque las pruebas son insuficientes para apoyar su uso para la prevención del carcinoma de células escamosas, el carcinoma de células basales o el melanoma maligno.

Basándose en datos epidemiológicos y en estudios de casos y controles, y también en la prudencia, hay pruebas aceptables para incluir en las revisiones periódicas de salud la recomendación de evitación de la exposición solar en las horas centrales del día y de uso de ropa adecuada protectora. (Recomendación B)

U.S. Preventive Services Task Force97

La U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) considera que no hay evidencias suficientes para promover o desaconsejar las recomendaciones sobre protección del cáncer de piel, realizadas de forma rutinaria en atención primaria. En 2003 estableció las siguientes conclusiones y recomendaciones:

- Los beneficios de las medidas de protección solar exceden cualquier daño potencial.

- Hay pruebas insuficientes para determinar los efectos del uso de lámparas solares y del autoexamen de la piel en el riesgo de melanoma.

- Hay pruebas entre buenas y aceptables de que el aumento de exposición al sol aumenta el riesgo de tumores cutáneos no melanomatosos.

- Las relaciones entre la exposición al sol y el riesgo de padecer un melanoma son complejas. Hay estudios observacionales que sugieren que la exposición al sol intensa o intermitente supone un mayor factor de riesgo para el melanoma que la exposición crónica.

- Las personas de piel clara tienen un riesgo de padecer cáncer de piel muy superior al de las de piel oscura.

- Hay buena evidencia de que las cremas solares pueden reducir el riesgo de carcinoma espinocelular.

- No hay suficientes pruebas para determinar el efecto del uso de las cremas solares en el riesgo de padecer un melanoma.

- No hay suficientes pruebas para determinar si el consejo del profesional sanitario es efectivo para cambiar los hábitos de conducta de los pacientes para reducir el riesgo de cáncer de piel.

- La recomendación a los padres puede aumentar la utilización de cremas solares en los niños, pero hay pocas pruebas que determinen los efectos de la recomendación de los padres sobre otras conductas de protección (uso de ropa que cubra el cuerpo, reducción de la exposición al sol, evitación de las lámparas solares o llevar a cabo un autoexamen periódico de la piel).

U.S. Task Force on Community Preventive Services98

Proponen en 2003 dos intervenciones poblacionales con datos probados de efectividad a la hora de cambiar los patrones de conducta respecto a la protección solar: programas en las escuelas primarias, dirigidos a modificar los hábitos de vestido (ropa que cubra más extensión de piel) y programas para llevar a cabo en lugares de recreo al aire libre dirigidos a adultos para modificar la conducta en la misma dirección.

Institute for Clinical Systems Improvement99

Proponen la inclusión, con un grado de evidencia aceptable (fair), de la recomendación sobre protección contra la luz UV en todas las revisiones periódicas de salud de niños y adolescentes, si bien destacan que aunque hay una opinión extendida entre expertos a favor de la utilidad de esta recomendación, en la actualidad no hay datos comprobados que avalen su efectividad, en cuanto a que con ello se consigan cambios de actitud de la población sobre la limitación en la exposición al sol y uso de cremas protectoras en niños y adolescentes.

 

RECOMENDACIONES DE PREVINFAD

A. Dar consejo sobre evitación de la exposición excesiva al sol, sin que suponga la disminución del tiempo de estancia en espacios al aire libre ni un mínimo de exposición sin barreras en las horas centrales (radiación UVB), y recomendar el empleo de cremas solares, especialmente a los padres con hijos menores de 3 años de edad y a los adolescentes, en las visitas realizadas en primavera y verano. (Recomendación I)

- Medidas generales de prevención:

  1. Evitación de la exposición excesiva al sol:

    • Evitar la exposición prolongada, especialmente en las horas centrales del día.

    • Buscar sitios con sombra.

  2. Utilizar ropa que cubra la piel (camiseta con mangas y pantalones de tipo bermudas), sombrero con algo de ala y gafas con filtro UVA y UVB.

  3. Empleo de cremas protectoras con factor de protección solar 15 o superior, pero no como única medida de fotoprotección. Las cremas solares deben ser resistentes al agua y cubrir el espectro UVA y UVB. En los menores de 6 meses de edad, si es inevitable la exposición solar prolongada, también puede utilizarse crema protectora sobre la piel no cubierta.

- Se tendrá muy especialmente en cuenta el tipo de piel y otros condicionantes de fotosensibilidad, junto con el índice UV, a la hora de especificar la clase y la intensidad de las medidas de fotoprotección (tablas 8 y 9).

- PrevInfad aconseja suplementar con vitamina D oral a todos los menores de un año. A los niños mayores de esta edad y a los adolescentes se les recomienda, para la adecuada producción de vitamina D, la exposición al sol del medio día sin protección durante 10-15 minutos al día durante la primavera, el verano y el otoño con al menos el rostro y los brazos al descubierto. En invierno, por encima de 42º de latitud norte (territorios situados por encima del paralelo que va desde el sur de la costa de Pontevedra a la de Gerona), apenas se producirá vitamina D. (Recomendación I)

Tabla 8.- Recomendación de fotoprotección en función del tipo de piel.

Tipo de piel

Color de piel

Tipo de prevención

I

Piel muy blanca (se quema siempre y no se broncea nunca)

Evitar la exposición al mediodía y protegerse con pantalones largos, camisa de manga larga y sombrero. Fotoprotector resistente al agua (factor 15 o superior) diariamente en verano y también en caso de exposición

II

Piel blanca (se quema siempre y se broncea poco)

Minimizar la exposición solar al mediodía. Ropa protectora y factor fotoprotector (factor 15 o más) si hay exposición

III

Piel marrón clara (a veces se quema y siempre se broncea)

Exposición intensa: igual que tipo 2. Exposición moderada: fotoprotector factor 10-15

IV

Piel marrón (no se suele quemar)

Exposición intensa: fotoprotector factor 10-15

V

Piel marrón oscura (muy rara vez se quema)

No necesita protección habitualmente

VI

Piel marrón muy oscura o negra (nunca se quema)

No necesita protección

Situaciones especiales

Xerodermia pigmentosa*

Evitación estricta de la luz UV. Siempre ropa larga y gorro. Uso habitual de factor fotoprotector 15 o superior

SFNAM**

Como piel tipo I

Nevus atípicos

Como piel tipo II

Albinismo

Como piel tipo I, estricto

*.- Nevus melanocíticos muy abundantes con múltiples nevus atípicos. ** Síndrome familiar de nevus atípicos y melanoma (dos o más parientes de primer grado). Modificado de Fitzpatrick TB. The validity and practicality of sun-reactive skin types I through VI. Archives of Dermatology 1988; 124(6): 869–71.

 Tabla 9.- Intensidad de las medidas de fotoprotección en función del índice UV y el tipo de piel.

Rango de

índice UV

Tipo de piel

I

II

III

IV

0 a 2

+

+

-

-

3 a 5

++

++

+

+

6 a 7

+++

++

+

+

8 a 10

+++

++

++

+

≥ 11

++++

+++

++

++

 B. Colaborar en campañas escolares y comunitarias que promuevan la prevención de la exposición excesiva a la radiación UV en la infancia y la adolescencia. (Recomendación B)

 

ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA

- PubMed (MEDLINE)

("skin neoplasms"[MeSH Terms] AND "sunlight"[MeSH Terms]) AND "humans"[MeSH Terms] AND "prevention and control"[Subheading] AND Randomized Controlled Trial[ptyp]

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- TRIP Database

Skin cancer AND sun protection (Title & Text)

 

DIRECCIONES DE INTERNET

(consultadas el 28 de noviembre de 2009)

 

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  93. Mayer JA, Lewis E.C, Eckhardt L, et al. Promoting sun safety among zoo visitors. Prev Med. 2001;33:162-169.

  94.  Weinstock MA, Rossi JS, Redding CA, Maddock JE. Randomized trial of a multi-component stage-matched intervention to increase sun protection in at-risk beach bathers. Prev Med. 2002;35:584-592.

  95. Vainio H, Bianchini F, eds. Sunscreens. Vol. 5 of IARC handbooks of cancer prevention. Lyon, France: International Agency for Research on Cancer, 2001.

  96. Feightner JW. Prevention of skin cancer. Canadian Task Force on the Periodic Health Examination. Canadian guide to clinical preventive health care. Ottawa: Health Canada 1994;850-859.

  97. Counseling to Prevent Skin Cancer, Topic Page. October 2003. U.S. Preventive Services Task Force. Agency for Healthcare Research and Quality, Rockville, MD. Disponible en http://www.ahrq.gov/clinic/uspstf/uspsskco.htm Consultado el 28 de noviembre de 2009.

  98. Centers for Disease Control and Prevention. Preventing skin cancer: findings of the Task Force on Community Preventive Services on reducing exposure to ultraviolet light. MMWR 2003;52(No.RR-15):1-12.

  99. Institute for Clinical Systems Improvement. Preventive Services for Children and Adolescents. 14th Ed. Oct. 2008. Disponible en http://www.icsi.org Consultado el 28 de noviembre de 2009.

 

ANEXO

Niveles de la evidencia científica (calidad de la evidencia).

Tipo de evidencia

I

Evidencia obtenida de al menos un ensayo clínico aleatorizado controlado o de un estudio de metaanálisis.  

II-1

Evidencia obtenida de ensayos clínicos con grupo control sin distribución aleatoria.  

II-2

Evidencia obtenida de estudios analíticos de cohortes o de casos y controles, preferentemente hechos en más de un centro o equipo de investigación.  

II-3

Evidencia obtenida por múltiples series temporales, con o sin intervención. Los resultados sorprendentes  en experiencias no controladas también pueden ser incluidos en este grupo de evidencia.

III

Opiniones de reconocidos expertos, basadas en la experiencia clínica, estudios descriptivos o informes de comités de expertos..  

 Clasificación de las recomendaciones basadas en la fuerza de la evidencia científica (fuerza de la recomendación).

Tipo de evidencia

A

Hay buena evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea específicamente incluida en un examen periódico de salud.

B

Hay suficiente evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea específicamente incluida en un examen periódico de salud.

C

Existe una evidencia conflictiva para la inclusión o la exclusión de la actividad preventiva en un examen periódico de salud, pero se puede recomendar en situaciones especiales.

D

Existe suficiente evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea excluida de un examen periódico de salud.

E

Existe buena evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea excluida de un examen periódico de salud.

I

Hay insuficiente evidencia (en cantidad y/o calidad) para hacer una recomendación, sin embargo, otros factores pueden influir en la toma de decisiones.

 Fuente: Canadian Task Force on Preventive Health Care. New grades for recommendations from the Canadian Task Force on Preventive Health Care. CMAJ 2003;169(3):207-208.

 

El autor declara que no tiene conflictos de intereses en relación con el tema abordado en este documento.

 

Cómo citar este artículo: Merino Moína, M. Prevención del cáncer de piel y consejo de protección solar. En recomendaciones PrevInfad / PAPPS [en línea]. Actualizado diciembre de 2009. [consultado DD-MM-AAAA]. Disponible en http://previnfad.aepap.org/monografia/proteccion-solar